Caso: Arrendar no cuesta tanto

 

Hace un par de días fui invitado a un congreso enfocado en nuevas tecnologías para la producción de envases de PET (Politereftalato de etileno), uno de los plásticos más utilizados en la industria.

 

Fue para mi una agradable sorpresa el toparme con que existe un genuino interés en trabajar con equipo cada vez más amable con el medio ambiente. Máquinas extrusoras, sopladoras y equipos de reciclado de plástico abundaban en los distintos stands. Estaba escuchando la explicación de cómo funcionaba uno de estos equipos cuando un hombre cerca de mi, mencionó:

 

-Ojalá fuera tan fácil…

 

Me interesó su comentario y le pregunté que a qué se refería. Me contestó lo siguiente:

 

-Yo tengo una empresa productora de mangueras de plástico. Y sí, en efecto, las nuevas máquinas son mucho más ahorradoras y menos contaminantes pero ¿sabes cuánto cuesta un juguete de esos? Andan arriba de los $8MDP, sin despeinarse. Claro que me encantaría tener acceso a este tipo de equipos pero… soñar no cuesta nada.

 

-¡Y arrendar no cuesta tanto! - Me apresuré a comentar. Le hablé al hombre sobre la opción de arrendamiento y de cómo, teniendo un distribuidor nacional y un buen mercado secundario para las máquinas, cualquier empresario es un buen prospecto para un financiamiento productivo.

 

A través de un Pago Inicial mínimo, alrededor del 6% sobre el Valor Total de la máquina, un empresario puede poner a trabajar su equipo que ciertamente es caro si se desea comprar con dinero propio, pero al adquirirse a través de dinero ajeno, cualquier equipo se puede considerar como inversión en lugar de como un gasto.

 

El hombre quedó bastante interesado del proceso de arrendamiento. Me comentó que la gran mayoría de sus máquinas las había adquirido de contado por lo que sí se había descapitalizado de forma fuerte en años anteriores. Fue entonces cuando salió a relucir el Sale and Lease back, proceso financiero por el cual una empresa puede capitalizar el equipo que se compró de contado, la financiera les inyecta un capital líquido y les arrenda sus propias máquinas para que las siga trabajando igual que siempre.

 

En conclusión, me di cuenta que aún hay mucho camino por recorrer en cuanto a “pasar la voz” sobre el financiamiento productivo pero también me queda claro que son cada vez más los empresarios que descubren el valor del Dinero Ajeno.

 

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