Caso: ¿Brincar de lo artesanal a lo industrial es heroísmo o sacrificio?

Desde hace un par de años, me he generado el buen hábito de buscar, conocer y aprender sobre las necesidades de los distintos tipos de industrias que mejor se han desarrollado en el país. Un buen amigo y colega del ramo financiero me puso en contacto con un conocido suyo que trabaja como encargado de producción de una fábrica de salsas de una marca que me agrada bastante y que hasta hace poco descubrí que era local. Me puse en contacto con la persona y le pregunté si existía la posibilidad de tener una visita guiada en la fábrica. El encargado aceptó con gusto.

 

El encargado me sirvió de guía y comenzó con algo de historia del proyecto: La fábrica la inició su padre y ya tenía más de 10 años operando, aunque al inicio todo el proceso de preparación era llevado de forma artesanal, la creciente demanda en el mercado norteamericano (pues cerca del 80% del producto estaba destinado a la exportación) los impulsó a industrializar una gran parte de la manufactura, sin que esto afectara la calidad del producto.

 

-Fue una etapa complicada… - me comentó  - tuvimos que acelerar muchísimo la producción, o sea: ¡acelerarnos nosotros! Pues eran nuestras manos las que preparaban la materia prima, nuestros brazos agitando las palas. Noches enteras sin dormir para abastecer la demanda ¡Una buena friega! Pero mira ahora, unos añitos después y no tenemos que hacer más que estar pendientes que nada falle en la cadena de producción.

 

-Por pura curiosidad - le pregunté al encargado - ¿cuánto tiempo se tardaron en industrializar el proceso?

 

-Uyy, ¿cuánto habrá sido? Yo creo que unos 7 años...

 

 

 

-¡7 años! - le dije sorprendido- Si la empresa tiene 10 años, significa que no tienen mucho tiempo con las máquinas.

 

-No es fácil cuando se está emprendiendo. Nos caía una lanita y la ahorrábamos para comprar una máquina, la que más nos urgiera. La poníamos a trabajar, aumentábamos producción, volvíamos a ahorrar y después comprábamos la segunda que más nos hiciera falta. Esto se aceleró mucho en los últimos 3 años.

 

-Y todo se compró de contado, ¿es correcto?

 

-Así es…

 

-¡¿Y por qué?!

 

El encargado se sobresaltó un poco por el exceso de energía que usé al hacer la pregunta. Le platiqué que yo me dedicaba al financiamiento de empresas en crecimiento y de cómo el arrendamiento es una excelente forma de adquirir maquinaria sin tener que descapitalizarse ni mucho menos esperar años (literalmente) ahorrando para tener la infraestructura que tus clientes están demandando. Después de la explicación, me miró un tanto decepcionado.

 

-Conozco el proceso de arrendamiento - me dijo- pero uno como emprendedor comienza sin saber muchas cosas, comienza sin averiguar. Mi papá se lanzó al ruedo con lo que tenía, esperando que el proyecto funcionara ¡y funcionó! Pero hay muchas lecciones que se aprenden a la mala y el financiamiento fue una de esas. Ahora ya para qué…

 

-¡Nunca se es tarde! Si las máquinas que se compraron contado están bien cuidadas, se tienen las facturas en orden y la empresa tiene una buena salud financiera, se puede recuperar la inversión realizada a través de un leaseback.

 

El leaseback es una opción financiera en la cual una empresa puede capitalizar su propia maquinaria. Una financiera estudia el valor actual del equipo y genera una propuesta de capital líquido. Este capital es pagado de contado a la empresa propietaria del equipo para que lo utilice de acuerdo a sus necesidades y es entonces cuando se aplica un arrendamiento por el mismo equipo para que se siga trabajando como se ha hecho hasta el momento. Así el empresario recupera parte de la inversión que realizó al equipar su empresa sin tener que desprenderse de sus activos.

 

El encargado se mostró sumamente interesado por dicha herramienta financiera y me solicitó que le generara una evaluación de la maquinaria con la que trabajaba actualmente, compartiéndome que al tener una mayor liquidez podría adquirir una mayor cantidad de materia prima y hasta con descuento. Le dije que sí, siempre y cuando se llevara un par de botellas de salsa cuando se concretara la comida para la firma del contrato.

 

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