Y el Financiamiento... ¿Es para todos?

 

La semana pasada tuve el gusto de ser invitado a una sesión de networking en la que, según me enteré, íbamos a coincidir muchos antiguos conocidos de mi generación de preparatoria. Debo aceptar que estaba tanto nervioso como emocionado, pues aunque es cierto que continué una cercana relación con algunos, hubieron muchos otros a los que les perdí el rastro al largo de los años.

 

El evento se llevó de forma agradable y fue un verdadero gusto toparme con tantos rostros familiares. Más gusto me dio el percatarme que gran parte de los presentes se habían consolidado como empresarios y la charla no se quedó en las divertidas anécdotas de aquellos años, sino que también hubo oportunidad de hablar de los negocios del presente.

 

¿Y tú, mi estimado? - me preguntaron - Escuché que estás en el tema financiero. Pero no termino de comprender en qué te enfocas.

 

Me apresuré a responder: ¡Muy sencillo! Yo me dedico a garantizar que mis clientes ganen todas las oportunidades que tienen enfrente.

 

Por el semblante de confusión que generó mi respuesta, continué con mi explicación.

 

¿No se han topado ustedes con empresarios que al día de hoy “Ya se sienten exitosos”? Con esto me refiero a que YA tienen una empresa bien consolidada, YA tienen ingresos constantes y YA tienen tienen un crecimiento anual definido.

 

Sin embargo, como resultado natural de su propio crecimiento, llegan a un punto en el que el equipo, los vehículos o el capital con el que cuentan no les son suficientes para atender a los prospectos cada vez más GRANDES que llegan buscando su producto o servicio ¡Ahí es donde yo entro!

 

 

 

 A través de productos financieros como: El arrendamiento puro, el crédito simple o el leaseback (opción que permite capitalizar la maquinaria con la que ya se cuenta al día de hoy) yo los apoyo a hacerse de los equipos o el capital de trabajo que necesitan para evitar a toda costa perder a esos grandes prospectos que son justamente los que aceleran el crecimiento de sus empresas. ¿Ya quedó más claro?

 

Por las miradas relajadas aunque curiosas, logré adivinar que mi explicación no únicamente ya había aterrizado… ¡Sino que había aterrizado en terreno sumamente fértil!

 

¡A ver, a ver! - dijo otro de mis compañeros, emocionado - ¿A qué te refieres con equipo? ¿Qué tipo de equipo?

 

¡Cualquier tipo de equipo! Desde mobiliario para oficina hasta maquinaria para la transformación del plástico. Hemos apoyado a doctores a adquirir equipo médico para sus consultorios, hemos arrendado flotillas de camionetas para empresas repartidoras. Prácticamente CUALQUIER equipo puede ser financiado.

 

De mis respuestas surgían nuevas dudas. Mis compañeros rápidamente detectaron áreas de oportunidad, tanto para sus empresas como para las de otros amigos o conocidos. Algunos incluso me solicitaron que les brindara apoyo financiero a sus prospectos para hacerse de los equipos que ellos mismos distribuían.

 

Me di cuenta de que iba a ser demasiado complicado explicar a detalle TODAS las virtudes del financiamiento productivo en aquél momento por lo que se decidió organizar una comida con los compañeros tanto para seguir resolviendo dudas como para reactivar una amistad que, estoy seguro, durará por muchos años más.

 

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