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¿Cómo elegir a un buen socio?

 

 

Diciembre está a la vuelta de la esquina y viene acompañado por las decoraciones navideñas, el clima fresco y los villancicos que comienzan a escucharse por todos lados. Es una temporada que suele ser relacionada con sentimientos de paz y alegría… siempre y cuando se hayan logrado las metas comerciales.

 

Aunque esta cara de la moneda es poco abordada, para muchas empresas Diciembre es un mes que se relaciona más con uñas mordisqueadas que con las flores de Nochebuena y con el cambio de gobierno que se aproxima, es difícil identificar si las proyecciones y planes para el siguiente año tiemblan por frío o por miedo.

 

Un buen amigo y empresario me marcó la semana pasada. Todos los años nos reunimos él y otros colegas para organizar una pequeña posada (disfrazada de evento de networking) en el que brindamos y celebramos los éxitos conseguidos en el año, es por eso que supuse que la llamada tendría que ver con dicho evento. Muy pronto me di cuenta de que se trataba de otra cosa.

 

-Quiero pedirte un consejo, aunque me gustaría que se quedara entre nosotros…- me comentó mi amigo. Por supuesto que estuve de acuerdo.

 

-Lo que pasa es que estoy pensando en asociarme con alguien para mejorar los flujos de la empresa. Me da buena espina, además de que desea invertir algunos millones que podrían llegar a revolucionar lo que estamos haciendo ¡Me emociona muchísimo trabajar con él… aunque también me preocupa! Lo conocí a inicios del año, hemos tenido ya muchas citas y hemos revisado los números una y otra vez. Sin embargo… su forma de trabajar es un tanto diferente a la mía. ¿Qué me recomiendas? ¿Te has asociado alguna vez?

 

-Pero claro que me he asociado ¡y muchísimas veces! Pero no con personas… me he asociado con financieras.- Mi amigo se quedó un tanto confundido.

 

 

 

  

-Te entiendo perfectamente - continué - el tema de la sociedad es uno que asusta a muchos empresarios y con mucha razón. Literalmente estás hablando de compartirle una porción del proyecto al que le has dedicado tantas noches de insomnio y al que, como a un hijo, has visto crecer, caerse y levantarse en muchas ocasiones. Es compartirle a alguien un pedazo de tu sueño.

 

Cuando te asocias con una persona, te asocias con una visión distinta a la tuya ¡que eso no es necesariamente malo! Solo es algo que no debes pasar por alto. En cambio, cuando te asocias con una financiera, lo único que estás buscando es un recurso que busque respaldar tu propia visión para que puedas continuar con su desarrollo. Por consiguiente, si has de asociarte con una persona, te comparto mi lista de puntos más elementales y básicos a considerar:

 

-Asóciate con una visión, no con una cartera: Un socio debe ser más que un mecenas. Esto quiere decir que más que un fondo de capital, debe poder aportar valor a tu empresa, como por ejemplo: Habilidades y conocimientos complementarios a los tuyos, un portafolio de clientes que puedan generar ventas cruzadas o infraestructura que tu empresa también pueda aprovechar.

 

-Asómate a su red de contactos: Cuando te unes a un empresario con contactos poderosos, es mejor estar seguro que está dispuesto a compartir dichas relaciones contigo. De otra forma, existe la posibilidad de que los beneficios se generen para solo una de las partes involucradas.

 

-Identifica la atención que va a brindarle a tu proyecto: Esto va de la mano con el porcentaje de acciones que estás dispuesto a compartir. Si tu posible socio tiene múltiples proyectos activos a la vez, lo más probable es que no pueda concentrarse de lleno en tu empresa. Cuantifica qué tanto poder de decisión deseas brindarle a una persona que no conoce o domina tu proyecto tanto como tú.

 

Al escuchar mi punto de vista, mi amigo se quedó pensativo del otro lado de la línea. Después de un momento, comentó:

 

-Creo que debo replantearme todo el tema de la sociedad. Comprendo tus puntos pero me queda una duda: Dices que tu te asocias con financieras ¿Que no es lo mismo?

 

-¡En lo absoluto! - le contesté - Una financiera basa su decisión de inyectar capital en tu empresa en el estado de tu buró de crédito, en tus ingresos comprobables y en el monto que requieras para tu proyecto. Muchas financieras, o al menos con las que yo trabajo, manejan tasas fijas por lo que jamás van a llegar un día a tu puerta a pedirte más de lo acordado ¡Además! Con una financiera se establece un contrato temporal, de 1 a 4 años en la mayoría de los casos, mientras que con un socio se firma un convenio por el resto de la vida de la empresa ¡Demasiado tiempo, para mi gusto, si lo único que aportará es capital!

 

Un segundo momento de silencio me dio a entender que mis palabras no habían caído en oídos sordos.  Opté por relajar la conversación y volver al tema de la posada. Sabía que mi amigo tendría muchas cosas que pensar y eso me dio gusto pues su decisión, sea cual sea, estará fundamentada en más que un buen presentimiento.

 

Si los planes de crecimiento de tu empresa para el siguiente año requieren de un apoyo financiero libre de fluctuaciones en el tipo de cambio o indicadores económicos, te invito a que nos acerquemos para que pueda conocer tu proyecto. Quizás hasta te agrade la idea de acompañarnos a la posada.

 

 

 

 

 

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