El pequeño gran detalle con los prestamistas

El mes pasado tuve oportunidad de ponerme en contacto con el amigo de un colega que tiene una pequeña empresa empacadora de alimentos que tuvo un crecimiento acelerado durante el año anterior.

 

Mi colega me mencionó que esta persona estaba en búsqueda de financiamiento y que en alguna ocasión le compartió alguno de los correos que yo le envio mes a mes. Le interesó a tal punto que un par de días después pudimos concretar una videollamada cuyo tema me pareció valioso e importante.

 

Desde el inicio noté que el empresario hablaba con un toque de vergüenza. Muy pronto descubrí el motivo.

 

–Primero que nada, muchas gracias por prestarme su tiempo – me dijo con demasiada formalidad. Yo le respondí que no se preocupara.

 

–Lo que pasa es que… estoy casi seguro que no voy a poder trabajar con usted. Más bien quería que me apoyara respondiendo unas dudas que tengo.

 

–¡Con mucho gusto! Pero antes de responder a tus dudas me gustaría saber ¿Por qué asumes que no vamos a poder colaborar para conseguir financiamiento para tu empresa?

 

Dudó un momento en contestar.

 

–Porque ya quedé de hacerlo a través de un prestamista. ¡Pero es de confianza! Ya me ha echado la mano antes. De hecho, a través de él fue que conseguí capital para comprar unas máquinas que necesitaba.

 

Fue en ese momento que entendí su caso. En efecto, tenía un par de preguntas sobre las diferencias entre el crédito y el arrendamiento, qué opción le convenía más en cuanto a tiempo e intereses, y al final de la llamada se quedó más tranquilo. Sin embargo, me sentí con la obligación moral de agregar algo más.

 

–Me permito respetuosamente sugerirte que vuelvas a pensar los pros y contras de trabajar con tu agiotista. En corto plazo podría parecer que es la opción más fácil y práctica para capitalizar tu empresa, pero en el mediano - largo plazo, te encontrarás con más complicaciones si es que deseas seguir haciendo crecer tu empresa. – El empresario quiso saber más.

 

 

Trabajar con prestamistas o agiotistas tiene únicamente 2 ventajas:

 

  • Son mucho más flexibles que cualquier banco o institución financiera. La gran mayoría no te pedirán avales ni mayor trámite (ya que muchos buscan que NO les pagues para adjudicarse tu patrimonio). Tienden a ser la única fuente de capital para empresas que tienen un historial crediticio negativo o para aquellos empresarios que no les interesa aprender a usar fuentes institucionales de financiamiento.

 

  • Se manejan con mucha velocidad puesto que se trata de manejo de dinero de otras personas físicas que cuentan con excesos de capital, por lo que generalmente te están depositando en 24 horas aproximadamente.

 

 

Por el lado contrario, las desventajas pueden parecerte relevantes:

 

 

  • No estás creando historial crediticio: Al manejar dinero por afuera de instituciones, estás evitando generar reportes que te ayuden a conseguir cantidades mayores de capital en el futuro.

 

  • Estás en riesgo de fraudes: Desafortunadamente, al trabajar a través de servicios no regulados lo haces fuera del amparo de las autoridades, sin  contratos o documentos que te puedan proteger en caso de ocurrir algún incidente desfavorable para ti. Prácticamente dependes de un estrechón de manos.

 

  • Intereses más altos: Si creías que las tasas de interés por parte de bancos o financieras era alto… prepárate para pagar un interés anual de más del 60% además de los enormes intereses moratorios en caso de atraso. Ellos también se manejan a través del cálculo del riesgo y al tratarse de una operación con un mayor grado de peligro, siempre buscan su beneficio por encima del tuyo.

 

  • Es un delito: En muchas entidades del país, la actividad de la usura es penalizada hasta con 10 años de prisión a toda aquella persona que acepte y solicite porcentajes de intereses que no respeten los estipulados de acuerdo a la ley.

 

  • Cambios repentinos: Siguiendo con el tema de la confianza, si al agiotista se le ocurre elevar los porcentajes de interés de un día para el otro, no hay nada que se pueda hacer para detenerlo. Recordemos que es común que estas personas consigan tu financiamiento a través de dinero turbio por lo que no tienen gran problema de seguirlo ensuciando.

 

 

Y la lista no se detiene. Si al final del día se prefiere trabajar con un prestamista “de confianza”, solo hay que tener en el radar los posibles riesgos a los que nos podemos enfrentar. Obviamente siempre es más recomendable buscar al financiamiento a través de todos los medios lícitos e institucionalizados pues es más que probable que alguno tenga una propuesta que no solo te sea favorable, sino que además te dé tranquilidad.

 

  

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