Caso práctico: ¿Mucha prisa por liquidar tu arrendamiento?

Hace un par de semanas recibí una visita de lo más interesante: Un buen amigo y gran empresario, dueño de una fábrica que se dedica al reciclaje de cartón, llegó a mis oficinas sin cita previa. Mi primera reacción fue preguntarle si todo estaba bien, tan extraña me había parecido su aparición tan repentina pues es un hombre sumamente ocupado y viaja bastante; se veía contento y emocionado. Por suerte no estaba en medio de ningún otro asunto de vital importancia por lo que pude recibirlo con libertad.

 

– Mi buen Juan… – comenzó – no había tenido oportunidad de darte la noticia pero a la empresa le fue muy ¡muy! bien el año pasado. Cerramos muy fuerte y todo fue gracias a las dos máquinas que pudimos arrendar al principio del semestre, pues sin estas, no hubiéramos logrado entregar un pedido grande que, prácticamente, nos cambió la vida.

 

¡Me dio muchísimo gusto escuchar eso! Por supuesto que lo felicité al tiempo que mi amigo me seguía dando detalles de todo lo que había pasado durante el negocio concretado.

 

– ¡Y eso no es todo! Nos fue tan bien que los socios y yo decidimos finiquitar de una vez el arrendamiento de los equipos que nos apoyaste a conseguir.

 

– ¡¿Y eso por qué, amigo?! ¿Para qué lastimar a este proyecto que te está dando tantos frutos?

 

En un instante le cambió el semblante a mi colega. Me di cuenta de que mi respuesta pudo haber sido malinterpretada y que, además, es muy común tener la idea de liquidar un arrendamiento es algo positivo para las empresas. Procedí a explicarle el porqué esto es una equivocación de novatos.

 

– Analicemos tu situación:

 

Durante el primer trimestre del año pasado tu empresa arrendó dos máquinas con un valor aproximado de $1 millón de pesos cada una. El contrato de arrendamiento se hizo por 48 meses, de los cuales apenas han corrido 10. El Pago Inicial fue por menos del 10% del valor de las máquinas y estás pagando mensualidades menores a $80,000 cuando a la empresa le están entrando más de $400,000 al mes ¿Todo esto es correcto?

 

Mi amigo asintió.

 

 

 

– Entonces me estás diciendo que le quieres sacar a tu empresa, que apenas está viendo cambios importantes gracias al financiamiento, un porcentaje mayor al 50% de los ingresos que se obtuvieron gracias a esta gran entrega de la que me comentas solo para liquidar una renta mensual fija que está completamente bajo tu control y que, gracias a este pago que te hicieron, vas a poder mantener sin ningún problema al mismo tiempo que reinviertes tus ganancias para seguir haciendo crecer tu empresa ¡Hasta podrías arrendar otra máquina más para producir más!

 

Tengo unas Reglas de oro en formato de preguntas (por lo que se les podría llamar “Preguntas de oro”) sobre el momento correcto para liquidar una deuda:

 

1.- ¿Se me está complicando mucho pagar la mensualidad? Este escenario se puede deducir de forma muy simple: Si una renta se está llevando más del tercio (⅓) de los ingresos de mi empresa entonces es posible que sí sea una carga pesada. Pero este punto se revisa durante todo el proceso de valoración del financiamiento así que, si se te otorgó, un grupo de dictaminadores expertos dedujo que tu proyecto era suficientemente sólido para mantener un arrendamiento exitoso en el plazo de tiempo elegido.

 

2.- ¿Lo puedo invertir en algo más? Materia prima, campañas de mercadotecnia, capacitación a mi equipo de trabajo y una gran lista de etcéteras. Todos estos elementos son de suma importancia para el éxito de una empresa y la inversión que se aplica a los mismos suele no ser proporcional a la cuestión operativa. Si tu empresa está haciendo mucho dinero es más recomendable invertir en herramientas para que siga creciendo en lugar de descapitalizarla solo para dejar de pagar una deuda.

 

3.- ¿Qué tanto quiero crecer? El tener una planeación anual de cuánto se pretende hacer crecer la empresa brinda un apoyo importante al momento de tomar decisiones sobre deudas. Si la intención es seguir ampliando mi cartera de clientes grandes, estos cada vez me demandarán más esfuerzos de producción y, por consiguiente, más maquinaria. ¿Cuántos clientes más puedo atender con mi equipo actual? ¿Mi empresa está lista para atraer a clientes más grandes y de mayor tracción? ¿Si? ¿No? ¿En cuánto tiempo?

 

–Peeero, si ninguna de estas opciones te parece significativa y no quieres aplicar esa gran cantidad de dinero en nada más productivo para tu proyecto, entonces sí podemos proceder a liquidar tu arrendamiento en este momento – el empresario se quedó pensativo.

 

–Mmmm… Déjame le doy una pensada y te marco en la tarde.

 

Ese mismo día volvimos a hablar y revisamos la posibilidad de arrendar un nuevo equipo. Recordemos que los financiamientos bien aplicados resultan en deudas controladas y rentables. No le tengamos miedo al financiamiento productivo que, al final de cuentas, es uno de los motores más grandes que tenemos a nuestro alcance para construir empresas que trascienden.

 

  

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