¿Cuándo pedir tu siguiente financiamiento?

Uno de los gustos más grandes que me ha brindado mi carrera de asesor financiero es estar presente cada vez los empresarios con los que trabajo dan un gran salto hacia el éxito comercial. Sus sueños profesionales y personales comienzan a materializarse y con estos llegan aspiraciones más altas. Todo esto ocurre gracias a muchos factores y entre ellos se encuentra la intervención de un financiamiento productivo.

 

Quizás la forma más sencilla de comprobar este gran salto es el momento en el que un empresario solicita un nuevo financiamiento para su proyecto.

 

Apalancarse financieramente significa que la empresa no solo es capaz de soportar una deuda activa durante un tiempo determinado, sino que además ya tiene un aprendizaje sobre cómo invertir ese capital y desarrollarse a través del mismo. Gracias a un financiamiento, el empresario llega a conocer sus fortalezas y áreas de oportunidad por lo que desarrolla una noción mucho más precisa de en dónde aplicar su siguiente financiamiento.

 

Por otro lado, un efecto de igual importancia ocurre con la institución que otorgó dicho financiamiento. Si el contrato fue cumplido por parte del empresario de acuerdo a lo establecido, se genera una relación de confianza que normalmente dura muchos años con varios proyectos apalancados.

 

Algunos de los beneficios que las financieras otorgan a sus clientes frecuentes son:

 

Mayor agilidad en la integración de expediente: La institución ya tiene tus documentos más importantes. Aunque es posible que se soliciten algunos que requieran de actualización (financieros, domicilio, impuestos, por ejemplo), la gran mayoría pueden reutilizarse.

 

Acuerdos especiales: Un mayor nivel de confianza deriva en un mayor grado de flexibilidad. Los montos de pagos Iniciales y rentas mensuales pueden ser acomodados de acuerdo a lo que le convenga al cliente. Por supuesto que no dejan de existir límites pero los dictaminadores están mucho más abiertos a la negociación.

 

Acceso a más recursos: Mientras más financiamientos se concreten correctamente, la institución financiera estará más dispuesta a ofrecer montos más grandes. El financiamiento es directamente proporcional a la capacidad de crecimiento de un proyecto. Si los números de dicho proyecto van en ascenso, las financieras se sentirán más confiadas y apostarán más al empresario.

 

¡Y estas son excelentes noticias para el empresario en desarrollo! Sin embargo, también es necesario reconocer que muchos tienden a adoptar alguno de los siguientes perfiles: O el del cliente desbocado o del cliente temeroso.

 

 

 

El cliente desbocado es aquél a quien su primer financiamiento le funcionó a lo grande por lo que se siente lo suficientemente confiado para seguir solicitando capital a pesar de no tener una planeación organizada del recurso ni saber medir los riesgos correctamente. Es común que este tipo de cliente termine consumiendo su propio mercado y, puesto que no tiene una proyección realista sobre cómo aplicar su nuevo financiamiento, se vuelve incapaz de ponerlo a trabajar.

 

El cliente temeroso se encuentra en el polo opuesto: A pesar de que no le fue mal con su primer financiamiento, siente que no supo aplicarlo correctamente pues su empresa no tuvo el crecimiento esperado. No se decide sobre en qué momento buscar más capital para su empresa y esto pone en riesgo la evolución de su proyecto. Son muchos los casos de empresas que por huir de un nuevo financiamiento, terminan perdiendo todo el empuje que el primero les otorgó; regresando así, al punto de partida.

 

Sin importar las veces que has utilizado capital ajeno para hacer crecer tu proyecto, te recomiendo que siempre consideres las siguientes cuestiones antes de comenzar con tu proceso de solicitud:

 

-¿Tu competencia utiliza financiamiento para crecer?: Si lo hace, ¿qué tanto te afecta que tú no lo hagas? Si no lo hace, ¿Sería un factor determinante para que conquistes un mayor porcentaje del mercado?

 

-¿Cuál es tu proyección de permanencia en el negocio si no inviertes?: ¿Por cuánto tiempo te puedes mantener estable a partir de consumir tus propias utilidades?

 

-¿Cuánto tiempo, esfuerzo y dinero te cuesta acumular tu propio capital en lugar de usar el capital de otros?: Si ya tienes claro cuál es la máquina, equipo o monto que tu negocio necesita para seguir creciendo ¿cuándo estimas que vas a poder acceder a este recurso por ti mismo?

 

Definir el mejor momento para un siguiente financiamiento depende únicamente de tu propia proyección empresarial. Si te sientes listo para solicitar capital y no conoces la forma de hacerlo, acércate a mí y con gusto resolveré todas tus dudas.

 

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