Definiendo mi marco de crecimiento

 Cada vez que escuchamos que algún amigo empresario está teniendo un crecimiento acelerado, es más que común responder: “Ojalá yo también estuviera teniendo el mismo problema”. Te sorprenderías al conocer cuántos proyectos en desarrollo fracasan justamente por tener un crecimiento desordenado. Son las empresas que operan con una correcta planificación las que logran obtener un éxito comercial estable y duradero.

 

¿Los motivos?

  • Los grandes empresarios conocen la importancia de posicionar su marca y del tiempo que este proceso conlleva
  • La experiencia hace al maestro. Vivir una sana curva de aprendizaje permite acceder a los clientes correctos.
  • Las inversiones se realizan basadas en resultados y no en corazonadas.

Este es precisamente el caso de un buen amigo, socio fundador de una cadena de restaurantes que ha mantenido una expansión constante durante los últimos 5 años. Tuve el gusto de visitarlo en la inauguración de su tercera locación, un evento repleto de colegas y conocidos que también acompañaban a este gran empresario que, a vista de todos, ya había logrado delimitar su fórmula de crecimiento.

 

Entre las muchas felicitaciones y comentarios, hubo uno que llamó mucho la atención de mi amigo restaurantero (y también la mía).

 

–¡Vas lento, compadre! – le comentaron al empresario – con lo bien que te ha ido con el proyecto, yo ya hubiera puesto otros tres restaurantes en Guadalajara y otros dos más en Vallarta.

 

–¿Y para qué tantos? – se apresuró a contestar mi amigo – A ti porque te gusta tirar el dinero a la basura pero yo soy más bien un jardinero de dinero: Me gusta sembrarlo, regarlo, verlo crecer y después cosecharlo para definir qué tanto voy a volver a sembrar. De nada me sirve aventar semillas para todos lados y pedirle al cielo que me las cuide.

 

Al darse cuenta que su respuesta había captado el interés del resto de las personas que lo rodeábamos, continuó:

 

 

 – Si algo he aprendido de todos estos años de construir y destruir y volver a construir es que esta no es una carrera de 100 metros, ¡es un triatlón! Se debe entrenar tanto la resistencia como la astucia. Si quieres poner tu propia cadena de restaurantes con un buen marco de crecimiento, te recomiendo que tomes a consideración lo siguiente:

 

  • Ten un plan de negocios y una estrategia: ¿Cuál debe ser tu ingreso mínimo? ¿Cuál debe ser tu ingreso óptimo? Arma tu plan pensando en el segundo punto… ¡pero jamás te olvides del primero! Realiza esfuerzos a nivel mensual, trimestral, semestral y anual; mide cada uno y reajústalo hasta tener el resultado deseado.

 

  • Más que ganancias, piensa en inversión: Los primeros años son de reinversión. Que no te den miedo los gastos necesarios: Investigaciones de mercado, capacitación del equipo de trabajo, innovaciones tecnológicas. Cada peso que sale hoy son dos pesos que entrarán mañana a tu cartera.

 

  • Mídete en objetivos: Un paso a la vez. Ponte metas “fáciles” de alcanzar al inicio y dales más complejidad mientras se vayan concretando. El objetivo debe ser un desafío alcanzable, aunque sí tiene que demandar un alto nivel de esfuerzo de tu parte.

 

  • No lo hagas todo por tu cuenta: Una de las lecciones que más trabajo me costó aprender es que no solamente es válido…sino que es sumamente necesario saber pedir ayuda, y más aún en el tema financiero. Saca de tu cartera solo lo más indispensable y deja que alguien más pague por el resto.

 

El último punto me sacó una sonrisa. Las sillas, mesas, pantallas y hasta la estufa del restaurante habían sido adquirida a través de un arrendamiento, al igual que como había ocurrido con los otros dos locales. El proyecto de mi amigo estaba creciendo y el saber que el financiamiento es parte de su fórmula me llenó de orgullo y satisfacción.

 

Si eres o conoces a algún empresario que esté desarrollando una cadena de restaurantes, compártele este artículo y pregúntale si ya conoce cómo el arrendamiento lo puede apoyar a hacerse de una gran cantidad de activos para su local. Si te dice que ya sabe cómo aplicar el financiamiento productivo a su favor, felicítalo. Si te dice que no, preséntamelo.

 

 

 

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