Banco V.S. Financiera ¿Qué me conviene?

 El debate entre apalancarse con una institución bancaria o con una financiera privada es de los más antiguos y sonados en el sector financiero. Hace un par de semanas tuve oportunidad de conocer a un empresario que ya tiene un par de años con una planta recicladora de plástico.

 

Llegó recomendado por otro buen amigo y cliente bajo la consigna de apoyarlo en el arrendamiento de una tercer máquina idéntica a las dos que ya trabaja, con un costo superior al $1.2 M. 

 

Lo recibí con gusto aunque su saludo me pareció un tanto reservado. En cuanto comenzó a platicarme de su proyecto, logré comprender el motivo.

 

–Juan, te voy a ser muy franco – me dijo secamente – la verdad es que ya tengo preautorizado el arrendamiento por parte de mi banco de toda la vida. Solo quiero ver qué es lo que me ofrece una financiera privada pero la decisión ya está prácticamente tomada.

 

–¡Muchas felicidades! – le contesté enseguida – ¿Y para cuándo te caería el financiamiento?...

Me percaté que mi pregunta le cayó como balde de agua fría.

 

–Pues… aún estamos definiendo eso. Entre 3 y 5 meses aproximadamente.

 

–¡Excelente! Es un buen tiempo para un banco. La pregunta importante aquí es: En esos 3 a 5 meses, ¿cuánto dinero vas a dejar de recibir por no tener el equipo funcionando? Esto es justamente lo que comienza a diferenciar a un banco de una financiera privada. Te cuento:

 

En apariencia, los bancos y las financieras ofrecen soluciones bastante similares. Ambas instituciones solicitan cierta documentación, revisan buró de crédito y cuentan con un equipo de dictaminadores que, a partir de un análisis de riesgo, determinan si se puede conceder o no el financiamiento solicitado.

 

Sin embargo, un empresario que compara a estos dos fuentes de capital es porque está pensando en las soluciones que sí tienen en común. En la mayoría de los casos se trata de algún crédito para capital de trabajo, arrendamiento simple o sale and leaseback. Entonces, ¿cómo definir qué opción me conviene más?

 

 

 

 Los elementos que se deben analizar y comparar entre las soluciones de una institución bancaria y una financiera privada son:

 

Diferencias en el costo financiero – Los costos del dinero que se manejan en los bancos suelen ser más bajos aunque existen sus excepciones. Fuera de esto, también es importante considerar otros detalles financieros como los cargos por pagos tardíos, políticas en cuanto a saldos insolutos y el costo total del servicio financiero.

 

Proceso de seguimiento – En este punto las financieras tienen una gran ventaja. Si lo que estás buscando es asesoría y apoyo en todo el proceso financiero una financiera privada es tu mejor opción. Muchos bancos tienen listas de espera de posibles clientes y la atención suele ser menos personalizada.

 

Tiempos de operación – Los bancos suelen tener un proceso burocrático más complejo que los de las financieras. El armado de expediente puede alargarse durante meses y meses mientras que una financiera te brindará el apoyo para que logres obtener el recurso lo más pronto posible.

 

Documentación requerida – Aquí existe cierto balance pues la documentación que solicitan ambas alternativas es bastante parecida. Sin embargo, los bancos pueden ser más cuadrados al momento de dictaminar positivamente mientras que una financiera está más abierta a la negociación.

 

Concluí mi explicación con una pequeña apuesta:

 

–Armemos tu expediente con una financiera, de todos modos ya tienes todos los documentos necesarios en mano. Dejemos correr ambos procesos al mismo tiempo y veamos cuál es el que te convence al final.

 

En este momento nos encontramos esperando la dictaminación final. Si estás interesado en conseguir financiamiento para tu empresa, acércate y con mucho gusto resolveré todas las dudas que tengas al respecto.

 

 

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