De pequeña a mediana: El Gran Salto

 

 Si estás leyendo este artículo es muy probable que todo lo que te voy a decir a continuación te ponga en conflicto. Crecer asusta, sí. Esto es algo en lo que todos los dueños de grandes empresas del mundo están de acuerdo pero no por esto se contuvieron de hacerlo. Si te encuentras cerca o ya estás cruzando un momento de transición, aprovecho para recordarte las cifras que separan a las empresas pequeñas de las medianas en México:

 

Son 2 los factores que determinan el tamaño de una empresa: El número de trabajadores que forman parte de su equipo y los las ventas anuales que concretan.

 

El Diario Oficial de la Federación (DOF) las separa de la siguiente forma:

 

Hablando de Pequeñas Empresas, estas están conformadas de 11 a 30 empleados cuando está enfocada al comercio y llega hasta los 50 si tiene un enfoque industrial. Su rango de monto de ventas anuales va desde los $4 hasta los $100 millones de pesos.

 

Aquí es cuando se pone interesante: Las Empresas Medianas se forman entre los 31 y los 100 trabajadores y pueden llegar hasta los 250 cuando se trata del sector industrial. Pero la mayor diferencia radica en el rango de monto de ventas anuales, el cual se escala de los $100 hasta los $250 millones de pesos.

 

Es sencillo darse cuenta del enorme abismo que se encuentra entre una categoría y la otra. Sin embargo, los últimos estudios difundidos por parte del INEGI confirman que en México existen más de 79 mil Empresas Pequeñas y más de 16 mil Empresas Medianas. Esto demuestra que es más que posible hacer crecer cualquier proyecto hasta las fronteras que el dueño de la empresa desee. La gran pregunta aquí es ¿cómo se logra esto?

 

  

De acuerdo con la última publicación de la Encuesta Nacional para la Productividad y Competitividad (ENAPROCE), señala que cerca del 90% de las PyMEs desean que su empresa tenga un crecimiento. Sin embargo, son varios los factores que han frenado el crecimiento de sus negocios; destacado como el principal, la falta de financiamiento.

 

Y este es un punto que llamó bastante mi atención: No es que no exista el financiamiento disponible para las empresas, pues me consta que hay cantidades enormes de capital dormido esperando ser utilizado. Lo que me dicen estas cifras es que no estamos construyendo a empresas para que puedan ser financiadas por dinero ajeno. Y este es un límite que existe más en el interior del empresario y de su empresa que en el exterior.

El terreno está preparado, señores. Las herramientas y la materia prima está al alcance de todos. ¿Hasta dónde queremos hacer nuestros proyectos? No se trata de conquistar el mercado mundial si este no es un deseo sincero y auténtico pero es momento de definir una meta, elaborar un plan de acción para alcanzarla y ejecutarlo.

 

Sé que no es común que mis artículos tengan este enfoque tan subjetivo pero quise dedicarte estas palabras porque sé que hay muchos grandes empresarios entre nosotros que se conforman con las ganancias, muchas o pocas, que le está generando un proyecto con el potencial de cambiar su vida, la de su familia y la de sus colaboradores.

 

Volvámonos centros de abundancia para los que nos rodean. Si estás buscando una mano amiga que te ayude a crecer, ponte en contacto conmigo y crezcamos juntos.

 

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