Los activos que NO deberías financiar

 Cuando se trata del financiamiento empresarial, siempre es importante analizar las partes que convienen ser arrendadas y las que no. A pesar de que los dueños de grandes empresas e industrias están siempre en búsqueda de opciones para hacerse de nuevos activos sin descapitalizarse, hay casos muy específicos en los que esto no es lo más redituable.

 

Recuerdo perfectamente bien el caso de un empresario que estaba buscando inversión para levantar su App móvil y me consultó para lo siguiente:

 

–Juan, tú que sabes de estas cosas – me dijo – quiero arrendar la plataforma digital sobre la que va a estar construída mi aplicación. Te pago las rentas mensuales como si se tratara de una máquina para mi empresa. ¿Se puede?

 

¡Todo se puede en esta vida! – le respondí – sin embargo, debemos comprender que los productos financieros están creados para atender necesidades muy específicas; y estas tienen que ver con el tipo de activo que se pretende financiar.

 

Para comprenderlo a la perfección, tenemos que adentrarnos un poco más en  la categorización de activos según la contabilidad:

 

Un activo se define como un recurso disponible de una entidad, por el cual el propietario espera obtener beneficios económicos en algún momento.

 

Su categorización más genérica se deriva de su nivel de circulación o movimiento: Activos Circulantes y No Circulantes o Fijos. Profundizaremos más en este último.

 

Los Activos Fijos tienen una vida útil dependiendo a la clase a la que pertenecen. Estos se separan en Tangibles e Intangibles y ambos tienen distintas características que se explicarán a continuación:

 

Tangibles: Todo objeto o bien que posee una persona natural o jurídica. Son los que tienen una naturaleza corpórea, es decir que se pueden ver y tocar, tales como maquinarias, equipos, edificios, muebles, vehículos, materias primas, productos en proceso, herramientas, etc.

 

Intangibles: Son aquellos cuyo valor reside no en alguna propiedad física, sino en los derechos que su posesión confiere a su propietario ejemplo: patentes, derechos de autor, registros de marcas, concesiones, licencias, software, etc.

 

En teoría, ambos tipos de activos pueden ser financiados. Pero… ¿Qué tanto te conviene financiar uno u otro?

 

 Cuando se trata de las empresas financieras, todas prefieren apoyar proyectos que requieran de Activos Tangibles. Los motivos te los comparto a continuación.

 

Funcionan como garantía: Las financieras quieren estar seguras de que su inversión tendrá un sustento en el cual respaldarse. Un intangible, al no ser corpóreo, no cuenta con el peso suficiente para garantizar el éxito de un arrendamiento. Han habido casos en los que las financieras aceptan financiar intangibles siempre y cuando exista algún otro activo tangible que sirva para asegurar la operación.

 

No hay un retorno de inversión medible: Cuando se trata de financiar una máquina o equipo, las financieras realizan una investigación, en compañía del empresario, sobre el monto de capital que será generado gracias a la adquisición de este nuevo activo. Con los intangibles es mucho más complicado de identificar. Aunque bien es cierto que una capacitación al equipo de ventas podría brindarles una metodología que les permita tener más cierres, los resultados son demasiado vagos como para tomarlos en cuenta. Mismo caso aplica con el licenciamiento de software o certificaciones.

 

Tiempo de validez: Imaginemos que una máquina tiene entre quince y veinte años de vida útil. El empresario la adquiere y la trabaja pero al año doce, la tecnología avanza tanto que ya existe otro nuevo equipo que realiza el mismo trabajo pero diez veces más rápido. La ecuación es sencilla: Me deshago del activo viejo para acceder al nuevo. ¿Pero qué ocurre con un intangible? Es imposible conocer su tiempo de validez o de usabilidad. Si la tecnología avanza a pasos agigantados, el conocimiento se mueve con mucha más velocidad.

 

Valor del activo usado: Cuando se arrenda una máquina y se finaliza la operación, el cliente tiene la opción de quedarse con el mismo por el resto de su vida útil o de arrendar una versión más moderna. En cualquier caso, la financiera o el mismo cliente podrían intentar vender el equipo a un precio de acuerdo a su devaluación. Eso quiere decir que el activo aún “vale” algo. En el caso contrario, la única forma de sacarle provecho a un intangible es compartiéndolo en forma de clases, cursos o talleres. El valor no es propio del activo, es asignado.

 

Paul Getty, el que alguna vez fue el hombre más rico del mundo, dijo en los años 60’s: “Compra todo lo que se aprecia y renta todo lo que se deprecia”. El mismo consejo sigue aplicando 50 años después: Arrenda tus activos tangibles y paga de contado los intangibles

 

Aunque ambos son necesarios para el desarrollo acelerado de una empresa, la forma de acceder a uno y a otro varían de acuerdo a sus características. Mi amigo empresario sí logró acceder al capital que necesitaba para su intangible gracias a un par de máquinas de su empresa que quedaron como garantías del crédito. Como dije al inicio: ¡Todo se puede en esta vida!

 

Espero esta información te haya sido de valor. Si quieres conocer más sobre cómo hacer crecer tu empresa a través del financiamiento productivo, regresa al blog para acceder a todos los artículos de Tu Dinero Ajeno.

 

 

Escribir comentario

Comentarios: 0